Los diez factos del economicidio
Mil días del gobierno de Javier Milei
Los diez factos del economicidio
El Presidente había prometido «el ajuste más grande de la historia de la humanidad», la inflación «cayendo como un piano» y la actividad económica «subiendo como pedo de buzo». Solo cumplió la primera. En este artículo repasamos los principales números del experimento libertario.
Por Pablo G. Ramos
La ciencia económica ha determinado con rigurosidad que las mayores destrucciones del aparato productivo y las caídas más drásticas en los indicadores sociales corresponden históricamente a eventos catastróficos exógenos: desastres naturales, pandemias o conflictos bélicos en sus distintos grados. Son escenarios traumáticos donde una fuerza mayor desarticula de manera violenta la producción, el empleo y el consumo.
Sin embargo, el experimento libertario basado en los dogmas de la Escuela Austríaca, que el pasado 4 de septiembre de 2026 cumplió 1.000 días de ejecución, vino a demostrar algo inédito: que esos mismos valores de desastre económico pueden alcanzarse deliberadamente, por diseño de política pública y en plena paz social.
Sin bombas, ni epidemias, ni Godzillas, la aplicación dogmática del programa libertario logró desactivar los motores básicos de la industria, devastar el empleo formal y pulverizar los ingresos de la población a un ritmo propio de una economía de posguerra.
Cuando Javier Milei asumió la presidencia prometió que el ajuste que se avecinaba «lo pagaría la casta política» y no la gente de a pie. En ocasión de cumplirse los primeros 1.000 días del plan motosierra, un exhaustivo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) demuestra que el impacto del modelo recayó de lleno sobre los trabajadores, los jubilados, las PyMEs, las provincias y la obra pública.
Si bien desde el Ministerio de Economía celebran el déficit cero, el dogma fundacional de la Escuela Austríaca chocó de frente contra la realidad. Si la inflación era «en todo lugar y en todo momento un fenómeno monetario» causado por el déficit fiscal, el ajuste sangriento y la emisión cero debieron haber extinguido la suba de precios de inmediato. Sin embargo el IPC de agosto se ubicó en un 1,7%, acumulando en 2026 un 21,3%, y desde que asumieron en diciembre de 2023 la cifra alcanza el 328,8%.
El piano no cayó.
A continuación, los diez factos que sintetizan el impacto económico y social de la gestión:
🚨 El dato del colapso: Se destruyeron 450 empleos formales por día en promedio y cerraron 33,5 empresas cada 24 horas durante los primeros 1.000 días del experimento libertario.
📉 1. Salarios: la licuación del poder adquisitivo
El eje vertebrador del plan económico fue la contracción del salario real. A junio de 2026, los salarios registrados del sector privado cayeron un 3,6% real respecto a noviembre de 2023. La tijera fue aún más agresiva en el sector público nacional, con un desplome del 37,0%, y en las administraciones provinciales con una baja del 9,7%. En términos consolidados, el salario registrado cayó un 8,2% real (o 18,5% si se contrasta con la canasta de la ENGHo). Por su parte, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) sufrió un derrumbe del 40,8% en su poder de compra.
👵👴 2. Jubilados: el costo del déficit cero en el haber mínimo
Uno de los pilares para sostener el superávit fiscal fue el ancla sobre las jubilaciones. El bono compensatorio para quienes perciben el haber mínimo se mantuvo congelado en $70.000 desde marzo de 2024. De haberse ajustado por la fórmula de movilidad, en septiembre de 2026 dicho bono debería ser de $223.148; la diferencia representa una pérdida de $153.148 mensuales por jubilado. Así, la jubilación mínima con bono registra una caída real del 19,2% en relación al cierre de la gestión anterior.
💳 3. Endeudamiento y morosidad: las familias ahogadas en crédito
Frente a ingresos en declive, el financiamiento cotidiano se convirtió en una trampa de mora. En el sistema bancario, la irregularidad de las familias trepó del 2,5% (nov/24) al 13,0% en julio de 2026. El escenario es aún más alarmante en las billeteras virtuales (PNFC), donde la morosidad trepó al 33,9%, superando ampliamente el pico registrado durante la pandemia (27,1%). La mora consolidada del sistema trepa al 15,7%.
🛒 4. Consumo masivo: la mesa de los argentinos en retroceso
La pérdida del poder de compra congeló las ventas en los comercios. Los datos oficiales del INDEC sobre supermercados marcan una caída acumulada del 10,3% en comparación con el promedio de la gestión anterior, mientras que los autoservicios mayoristas se contrajeron un 16,9%. En la misma línea, mediciones privadas como las de la consultora Scentia señalan un retroceso general del 12,9% en la venta de productos de primera necesidad.
💸 5. Inversión: promesas de RIGI vs. desinversión real
Pese a las promesas de una lluvia de dólares de la mano del RIGI y las desregulaciones, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) mostró números en rojo en 5 de los 9 trimestres analizados (-2,6% en el 4°T de 2025 y -11,6% en el 1°T de 2026). En el Mercado de Cambios, la Inversión Extranjera Directa (IED) acumula un saldo negativo neto de -USD 1.193 millones desde diciembre de 2023.
🚪 6. Desocupación en ascenso
El enfriamiento de la economía impactó de lleno en el nivel de empleo. La tasa de desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026, lo que equivale a unos 1.765.000 desocupados en los principales aglomerados urbanos del país. Desde el cambio de mandato, más de 323.000 personas quedaron en la calle.
🏭 7. Sangría de puestos formales: 450 despidos por día
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se destruyeron 411.613 puestos de trabajo registrados (-4,18%) en empresas privadas. La cifra equivale a un promedio ininterrumpido de 450 empleos formales perdidos por día. Los sectores productivos más castigados en bajas absolutas fueron la Industria Manufacturera (-97.312), la Construcción (-80.399) y el Transporte (-72.480).
🛺 8. Precarización laboral: récord de informalidad
Ante la destrucción del empleo formal, el refugio fue la precarización. La tasa de empleo no registrado (no asalariado o «en negro») trepó al 44,2% en el primer trimestre de 2026. Esto implica un salto de 2,2 puntos porcentuales en el último año y de 3,4 puntos en comparación con el inicio de 2023.
🛑 9. Cierre de empresas: 33 PyMEs menos por día
La recesión del mercado interno y el incremento en los costos fijos terminaron con la persiana baja de miles de unidades productivas. La cantidad de empleadores en el país cayó de 512.357 a 481.724. Se trata de la desaparición neta de 30.633 empresas en 1.000 días, a un ritmo de 33,5 comercios y PyMEs que cerraron por día. El rubro más golpeado fue el Comercio, con la pérdida de 8.408 establecimientos.
⚙️ 10. Desindustrialización: el freno a la producción nacional
El tejido industrial sufrió el embate directo de la apertura de importaciones y la caída de la demanda local. El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI-INDEC) registró una baja del 2,2% interanual en el primer semestre de 2026. En el promedio global de los 1.000 días de gestión, la actividad industrial se mantiene un 10,2% por debajo de los niveles previos a la asunción del gobierno libertario.
Mil días pasaron y los factos son categóricos por pura prepotencia recesiva. La infantil frase de consuelo que los votantes arrepentidos o avergonzados suelen reiterar —«hay que darle tiempo»— paradójicamente venció. Caducó. No se trata de una falla de grado ni de una mala praxis de un equipo económico atolondrado; estamos ante una falla de tipo.
Ontológicamente, este cuadro de indicadores de terror no resiste el análisis en ninguno de esos «países serios» que la propia narrativa oficial suele invocar como modelo. Es la paradoja perfecta: métricas de colapso que en cualquier latitud desatarían alarmas institucionales, pero que acá son celebradas y aplaudidas por esa corporación de sobrevivientes y especuladores —el verdadero establishment— que históricamente ha parasitado el desarrollo argentino.
El objetivo jamás fue virtuoso. La meta real fue, desde el día uno, ejecutar una transferencia de ingresos hacia los sectores más concentrados como nunca antes se vio en la historia reciente, sembrar tierra arrasada para que las mayorías no tengan margen ni fuerzas de pelear por su porción de la torta, y garantizar que la destrucción del entramado productivo sea irreversible. Lejos de las mil y una noches de fantasía que prometía el libre guion libertario, estos mil días reales demuestran que es imposible que el estrangulamiento de una nación devenga en virtud.
El experimento libertario fracasó.
Fuente: Elaboración sobre la base del informe «1.000 días de Milei en 10 indicadores económicos» del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), septiembre de 2026.

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