Administración por omisión y superávit de fantasía
NÚMEROS APÓCRIFOS
Administración por omisión y superávit de
fantasía
La contabilidad creativa de Hacienda olvida trasladar a sus balances la bola de nieve que significa la deuda en letras y bonos. El superávit se esfuma de inmediato si se contabilizan los intereses capitalizables. Esto tiene patas cortas.
FACTOPÍA
El relato oficial del superávit financiero consecutivo se sostiene sobre una ficción contable tan precaria como insostenible
La «administración por omisión» se ha convertido en el método preferido de la tecnocracia oficial para mostrar números alegres en las planillas de Excel mientras la economía real se desangra
La trampa es elemental pero efectiva para la tribuna: como los títulos a tasa fija capitalizan sus intereses mes a mes y patean el pago íntegro para el vencimiento, el Gobierno anota como ahorro fiscal en su contabilidad de caja lo que en realidad es una postergación compulsiva de obligaciones financieras
Para entender el truco sin ser contador, alcanza con mirar la economía de cualquier hogar
Durante ese trimestre disponés de esos cien mil pesos en la mano solo por un diferimiento transitorio, pero el compromiso ineludible ya está firmado: al cuarto mes, cuando debas afrontar el pago de las cuotas, ese superávit se convierte automáticamente en equilibrio
El problema mayor ocurre cuando llega el vencimiento de la primera cuota. Como en el bolsillo sigue habiendo la misma plata pero las obligaciones ya no se pueden patear gratis, el deudor desesperado corre a pedirle dinero prestado a Mercado Libre para pagar la cuota de la computadora y seguir simulando ante la familia que mantiene un superávit de cien mil pesos.
Obviamente, la plataforma no presta gratis: los intereses astronómicos con los que te esquilman quedan omitidos del balance del hogar, pero la deuda real se multiplica en espiral. La bicicleta se acelera, el costo financiero se vuelve impagable y el mentorado equilibrio familiar pasa a sostenerse de forma exclusiva gracias a la toma de más deuda cara.
En las cuentas del Estado ocurre exactamente lo mismo
Tal como lo documenta el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a los datos oficiales del INDEC y los registros de ejecución presupuestaria del Tesoro, la dimensión del engaño queda expuesta al mirar los números finos
Pero la verdadera magnitud de la farsa se observa al repasar toda la película institucionalizada
La defensa oficial apela al clásico latiguillo financiero de que las deudas no se pagan, sino que se refinancian
Esta dinámica genera una contradicción flagrante con el propio dogma liberal del Gobierno
La esperanza secreta de la tecnocracia es cruzar a toda velocidad un puente de papel
Mientras tanto, este ajuste por omisión no es simétrico
La SIDE y el blindaje de la opacidad
Mientras la tecnocracia oficial predica un rigor fiscal implacable y empuja a la sociedad a un sacrificio insostenible, la motosierra se vuelve llamativamente selectiva
Mientras se castiga con crueldad a las provincias, se paraliza por completo la obra pública, se licuan las jubilaciones y se desfinancian las universidades públicas, los recursos del Estado se reasignan sin pruritos ni controles hacia las cuevas de la opacidad política y el espionaje
En un contexto donde cada peso recortado a los sectores vulnerables se festeja como un triunfo patriótico de la austeridad, los fondos destinados a los servicios de inteligencia se multiplican y blindan bajo el argumento abstracto de la seguridad nacional, eximiéndose por completo de rendir cuentas ante la sociedad y el Parlamento
La SIDE opera como un barril sin fondo de discrecionalidad institucional, demostrando una vez más que el riguroso superávit es una regla estricta para la economía de los de abajo y una categoría inexistente cuando se trata de financiar la maquinaria del secreto político
No es la intención de FACTOPÍA impartir una clase magistral de contabilidad pública ni aturdir con tecnicismos financieros inaccesibles para el ciudadano de a pie. Esta nota encuentra su sustento técnico en rigurosos informes elaborados por centros de estudio como el CEPA, cruzados minuciosamente con los datos oficiales que publican el INDEC y el propio Proyecto de Presupuesto del Ejecutivo Nacional
No buscamos el reconomimiento académico. Frente al discurso hegemóniconos proponemos mostrar estos trucos de magia de la contabilidad creativa y cómo se dibujan los balances mientras la economía real se desmorona.

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