Saluden a la refinanciación que se va
NOS CONTAGIAMOS TODAS LAS CRISIS
Saluden a la refinanciación que se va
Hace una semana veíamos cómo el riesgo país se disparaba tras las elecciones en Brasil. Esta semana las causas son las elecciones en EEUU. Nuestra empatía con las crisis originadas en otras latitudes requiere estudios multidisciplinarios complejos.
FACTOPÍA
La edición pasada publicábamos un artículo en FACTOPÍA sobre la fragilidad de nuestra economía a raíz de la suba del riesgo país tras las elecciones brasileñas, donde el presidente Lula Da Silva obtuvo su reelección en segunda vuelta. Pasamos de 717 puntos básicos (pbs) a 787. Este martes hubo elecciones de medio término en EEUU, donde el partido del presidente Donald Trump se comió una paliza legendaria. El riesgo país cerró este viernes a 939 bps.
A la vez, el miércoles se desató una crisis financiera en Paraguay que involucró a un banco que tenía una cartera de tres millones de cuentas en un país con un poco más de seis millones de habitantes. Ese hecho, iniciado el lunes, terminó con la renuncia del presidente Santiago Peña y el inicio de un juicio político contra él.
¿A qué vienen estas menciones? El riesgo país en Brasil pasó de 171 pbs a 194. En EEUU no se mide el riesgo país ya que los bonos del Tesoro (Treasure Bons) son el patrón. Y en Paraguay llegó a 144 bps. Las crisis que nosotros nos contagiamos nos afectan más que al propio país que la originó. Y si en el paciente cero se agarra una gripe suave, acá vamos directo a la neumonía.
¡Malditos dólares escasos!
Es recurrente todo esto porque se trata de la maldita restricción externa, la cual es negada por gran parte de la Intelligentzia, y por el mismo ministro Luis Caputo. Como la realidad no depende de la validación del Toto, afirmamos con contundencia que la falta de dólares crónicos en la Argentina es un facto, no una cuestión bizantina.
Veamos qué ha pasado. En Brasil el candidato opositor, Flavio Bolsonaro había ganado en primera vuelta sin alcanzar la mayoría necesaria absoluta. En el segundo turno. Lula Da Silva dio vuelta el resultado y presidirá el país por cuarta vez.
Los mercados habían descontado el triunfo del hijo de Bolsonaro. Quien apuesta puede perder... y perdieron. El riesgo país se movió y llegó a 194 bps, pero continúa en valores bajos y que generan la envidia de Javier Milei.
En EEUU, el Partido Republicano en el poder perdió el control de ambas cámaras del Congreso, y al presidente Trump le restan aún dos años de gobierno. Desde un estancamiento del funcionamiento del Capitolio hasta un pedido de destitución del presidente, todas las cartas están sobre la mesa.
Sin embargo los mercados no temblaron. Si las tecnológicas y ligadas a Silicon Valley. Como ya dijimos, EEUU no tiene riesgo país porque sus bonos soberanos son considerados de riesgo cero, así que este indicador no cuenta.
¿Por qué metimos a Paraguay en la nota? Por un motivo distinto. El martes pasado estalló una crisis en Asunción a raíz de la cancelación de la operatoria del Ueno Bank, y que dejó a los clientes de esa entidad sin un guaraní. El jueves, Santiago Peña presentó la renuncia a la presidencia, y al otro día le iniciaron un juicio político.
Una crisis política del más alto nivel apenas alteró al riesgo país, que llegó a los 144 pbs.
La pregunta inevitable es ¿por qué a nosotros sí? Y si se me permite ¿por qué a nosotros siempre sí?
Por la maldita restricción externa que, sumado al sistema de la deuda —son primas hermanas— quedamos esclavizados a las condiciones que ponen los que nos prestan los dólares.
En 2027, los contribuyentes argentinos vamos a tener que pagar 23.000 millones de dólares a los acreedores externos. Y el Tesoro no los tiene, así que va a tener que salir a pedirlos. Con un riesgo país por encima de los 900 pbs eso es una quimera, un absurdo absoluto, un imposible de imposibilidad total.
Por eso, saluden al rollover que se va.
Una economía no puede estar tan a merced de las casualidades para funcionar. Las crisis offshore, aunque sea a un radio de distancia, causan peores consecuencias en aquellas economías que tienen menos chances de defenderse debido a un sector exterior deficitario.
La fuga de dólares constante es el problema a solucionar, fuga tal que impide acumular los billetes verdes en momentos de vacas gordas para sobrellevar, precisamente, los años de vacas flacas.
Un facto histótico.

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